Diversidad cultural de
Cuapiaxtla
Dia de muertos
En el municipio de cuapiaxtla Tlaxcala los
familiares de cada uno delos difuntos que están sepultados en el panteón del municipio
acostumbran a llevar flores a cada uno
de los difuntos el día 2 de noviembre y el día 1 les ponen sus ofrendas en la
casa de cada familiar de ellos
Semana santa
La fe en que su devoción los
salvaría de una epidemia de gripa hizo que los habitantes de Cuapiaxtla
hicieran una representación de la Pasión de Cristo. Hoy esta tradición es la más
antigua de Tlaxcala y cumple 65 años de realizarse de manera ininterrumpida.
Aunque
los organizadores señalan que los orígenes de esta representación datan de
1918, como un acto para salvar a los habitantes de una epidemia de gripa que
sacudió al país, fue desde 1952 cuando se realizó de manera formal y pervive
hasta nuestros días.
Señalaron
que fue Agustín Gálvez, uno de los impulsores de la escenificación en 1952,
tras lo cual sus familiares y gente de la población han dado seguimiento hasta
posicionarla hoy como una de las realistas y vistosas de la entidad.
Familias
enteras se han dedicado a la organización de la representación que este año
contará con por lo menos 120 personas que escenificarán distintos pasajes de la
vida de Jesús en esta Semana Santa.
Acompañados
del alcalde del lugar, Arturo Hernández Hernández, los organizadores señalaron
que al menos 60 personas representarán este año los papeles principales en la
escenificación, sin embargo, detrás de todo el trabajo para que este proyecto
llegué a presentarse, se encuentran al menos 200 personas.
La
escenificación de la Pasión de Cristo es toda una tradición que identifica a
Cuapiaxtla, por lo cual el presidente municipal sostuvo que este año se le
quiere dar todo el realce y apoyo para que trascienda como representación más
antigua y con mayor vistosidad en Tlaxcala. De esta forma, los organizadores y
pobladores que representan los personajes principales de la escenificación,
invitaron a asistir a Cuapiaxtla este 13 y 14 de abril a la escenificación.
En
ese sentido, el presidente municipal, Arturo Hernández destacó que se ha
preparado operativo para dar seguridad a los asistentes y salvaguardar a los
participantes y pobladores.
carnaval de cuapiaxtla
El origen de su celebración parece probable que esté en las fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el dios romano del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del toro Apis en Egipto. Según algunos historiadores, los orígenes de esta festividad se remontarían a la Sumeria y el Egipto antiguos, hace más de 5000 años, con celebraciones muy parecidas en la época del Imperio romano, desde donde se expandió la costumbre por Europa, siendo llevado a América por los navegantes españoles y portugueses a partir de fines del siglo XV.
El carnaval, aunque la Iglesia no lo admite como celebración de tono religioso, está asociado con los países de tradición católica, y en menor medida con los cristianos ortodoxos orientales; las culturas protestantes tienen tradiciones modificadas, como el carnaval
Por extensión se llaman carnaval algunas fiestas similares en cualquier época del año.
reseña de la historia de cuapiaxtla
Entre los incipientes asentamientos hacia el oriente del actual territorio de Tlaxcala, destaca el pueblo de San Francisco Cuexcontzi, actual municipio de Cuapiaxtla, el cual alcanzó un alto desarrollo cultural, como integrante de los 230 asentamientos que han sido descubiertos, pertenecientes a la fase Texoloc.
San Francisco Cuexcontzi, fue uno de los 21 asentamientos que por sus dimensiones y características arquitectónicas fueron considerados como pueblos, de poder regional, supeditados durante la primera mitad de la fase Texoloc, a la ciudad de Tlalencaleca. Esta última ubicada en las faldas del Iztaccihuatl, en terrenos del actual estado de Puebla. Para la segunda mitad de la fase Texoloc, surge otra ciudad, la de Los Teteles de Atotonilco, situada en terrenos del actual municipio de Altzayanca, que comparte con la anterior el control político de los asentamientos. De esta manera, San Francisco Cuexcontzi, queda dentro del área de influencia de los Teteles de Atotonilco.
En este contexto se desarrolla la vida social de San Francisco Cuexcontzi. Esta fundación poblacional, como parte de la infraestructura urbana conforme a su categoría demográfica de pueblo que ejerce un control regional sobre las villas y aldeas que se localizan en sus inmediaciones, contó con plataformas sobre las que se levantaron pirámides con escalones, construidas a base de retículas de adobe, rellenas de piedra o de tierra, que servían de núcleo de la construcción. Los taludes son cubiertos con estuco a base de barro recocido, o bien con piedra careada o tepetate recortado. Las escalinatas cuentan con alfardas, geométricamente dispuestas.
Por la información disponible, se infiere que la plaza cívica de San Francisco Cuexcontzi debió tener en uno de sus lados, forma cuadrangular abierta. En otras poblaciones Texoloc, los arquitectos aprovecharon las lomas para construir en la parte más alta las estructuras piramidales, con el objeto de que el centro ceremonial pudiera ser visto a larga distancia.
La agricultura en San Francisco Cuexcontzi se realiza en terrazas o bien en donde se combina la producción con la construcción de habitaciones. Generalmente ubicadas en las laderas y lomas de los cerros con pendientes que varían entre uno y tres grados, o bien de tres a cinco grados. Las dimensiones de las terrazas van de 60 a 120 metros de longitud y una anchura entre los ocho y los diez metros, aunque excepcionalmente se encuentran terrazas con una longitud hasta de doscientos metros de largo por quince de ancho.
Nuevamente durante la fase Tezoquipan, Cuapiaxtla está representada por el pueblo de San Francisco Cuexcontzi, fundación Texoloc que aprovecha los conocimientos y técnicas acumuladas en la fase anterior, para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Los agricultores de San Francisco Cuexcontzi mantuvieron, ampliaron y mejoraron las terrazas de cultivo con los adelantos de control hidráulico desarrollados con anterioridad, como los canales para el control del agua de lluvia y riego, pero además aprovecharon las técnicas de los cultivos de humedad descubiertos en la fase Texoloc. Sembraron en los campos inundados en forma natural como artificial, mediante la construcción de diques y represas, donde desarrollaron cultivos de alto rendimiento construyendo chinampas y camellones. En la fase Tezoquipan esta técnica se generaliza y, con variantes muy elementales, será la que encontrarían los españoles a su llegada en 1519.
Los alfareros y ceramistas de San Francisco Cuexcontzi dejan de producir la vajilla blanca, proveniente de la fase Texoloc, aunque siguen usando la cerámica café y la rojo interior, café exterior. Es muy probable que en la fase Tezoquipan, San Francisco Cuexcontzi haya seguido dependiendo de la ciudad de los Teteles de Atotonilco, del actual municipio de Altzayanca. Hasta esta fase contamos con información sobre San Francisco Cuexcontzi, del municipio de Cuapiaxtla. En las fases Tenanyecac, Texcalac y Tlaxcala, no aparecen referencias en las obras consultadas. Tal vez investigaciones posteriores arrojen un poco de luz durante estas fases, tan importantes en el desarrollo de Tlaxcala.
Casi al final de la fase Tlaxcala nuevamente hay una mención muy elemental sobre Cuapiaxtla, de parte de la investigadora Carmen Aguilera, quien nos indica que esta población, aunque no está incorporada por el códice de Huamantla, se había convertido en un asentamiento otomí. Es muy probable que la población de San Francisco Cuexcontzi en la fase Tenanyecac, que fue de estancamiento cultural, haya corrido la suerte de otras poblaciones Tezoquipan: la de ser abandonada por sus arquitectos, constructores y artesanos, quienes emigraron, guiados por su fervor religioso, hacia Cholula y Teotihuacán, donde contribuyeron con sus conocimientos y habilidades a su esplendor y grandeza. Tal vez la actual cabecera de Cuapiaxtla la fundó la organización otomí que a su vez fundó el señorío de Tecoac.
Siendo Cuapiaxtla pueblo sujeto del señorío de Tecoac, no es difícil suponer que habitantes de ésta población y de esa época, participaron en este primer combate entre otomiés y españoles. Después vendrían los diferentes enfrentamientos entre el ejército de la república de Tlaxcala y el de Hernán Cortés. La imposibilidad de derrotar a un ejército con una superioridad tecnológica y la amenaza de una posible alianza entre los españoles y los tenochcas, abrieron el camino para la alianza hispano-tlaxcalteca.
La colonia: Después de la alianza hispano-tlaxcalteca, los naturales de Cuapiaxtla debieron de participar en la conquista y pacificación de los territorios que, al paso de los años, conformarían la Colonia de la Nueva España, pues en reconocimiento a los servicios prestados, el rey Carlos V expide en Bruselas, Bélgica, el 9 de octubre de 1545, una cédula en el que reconoce el rango de nobleza a: Juan Antonio de Paredes, don Diego Texcatzin, don Antonio Valencia, don Bartolomé Netzahualpiztli, don Juan Gómez y don Isidro Tezcatzin, dándoles por merced el cacicazgo de Cuapiaxtla.
La cédula por la cual Carlos V concedió a los naturales de Cuapiaxtla la merced de tierras para que las poseyeran los caciques y principales, así como sus descendientes, sería olvidada en el transcurso de los siglos XVI y XVII por los estancieros poblanos que lentamente y de manera subrepticia fueron penetrando a la región de Huamantla y por ende a Cuapiaxtla, donde fueron adquiriendo tierras mediante matrimonios con mujeres de la nobleza indígena, o bien, mediante la compra en un mercado de bienes raíces al que la oposición del Cabildo indígena de la ciudad de Tlaxcala, no pudo contener. Para 1712 ya existían los ranchos de Santa María Zoapila, Quimicho y San Juan, la hacienda de Nuestra Señora del Carmen y la de San Diego Cuapiaxtla.
La vida apacible de Cuapiaxtla, Tlaxcala y de la Nueva España, se trastocó después de la visita que realizó por parte de Carlos III el visitador José de Gálvez, quien elaboró el diagnóstico de la Colonia, para instrumentar las reformas borbónicas. Cuando la Corona ávida de la obtención de recursos solicitó que le fuese pagado el capital de los préstamos, a muchos hacendados ya no les pareció tan disparatada la independencia de la Nueva España. Si a esto se agrega el ejemplo de la Revolución Francesa y la Revolución de Independencia Norteamericana, así como la invasión napoleónica a España, podremos comprender porqué la campanada de Dolores del 15 de septiembre de 1810 llegó a lugares tan aparentemente apartados como Cuapiaxtla, donde surge la figura señera de Antonio García de Cusal.
Este Cuapiaxtlense, hijo de padres españoles y arrendatario de la hacienda de "Franco", se da de alta en las tropas de otro criollo con profundas raíces tlaxcaltecas, el sacerdote don Mariano Matamoros, lugarteniente del generalísimo don José María Morelos y Pavón.
Dentro del partido de Huamantla, el pueblo de San Lorenzo Cuapiaxtla se reunió el 29 de marzo de 1849, en la sala del Juzgado Constitucional de la misma población, bajo la presidencia del alcalde don Juan Pedro para manifestar: "que no es voluntad de esta población que el territorio de Tlaxcala se agregue al estado de Puebla", dando su adhesión a las demás poblaciones que se oponían a la anexión. El documento está firmado por: Juan Pedro, Vicente Ricardo López, José Antonio Valeriano, Manuel Piña, Gabriel Arenas, José Joaquín Valencia, Manuel Terán, José Pascual Carpintero, J. Miguel Marín, Mariano Muñoz, Francisco Garciguerra y Leandro Valencia.
Cuapiaxtla retomaba el camino de trabajo para rehacer su maltrecha economía, cuando fue visitada por la partida de bandoleros que encabezaba el mal llamado coronel José Felipe Romero, quien en su incursión se dio a la tarea de pedir préstamos forzados al comercio en la localidad además de expropiar los fondos de la receptaría de rentas. El 10 de enero de 1873, la población de Cuapiaxtla se volcó a la estación San Marcos, para ovacionar al presidente don Sebastián Lerdo de Tejada, quien procedente de la ciudad de México se dirigía al puerto de Veracruz, en un viaje a través del Ferrocarril Mexicano que unía ambos puntos de la república, después de casi 70 años de esfuerzos ferroviarios, dando a Cuapiaxtla un moderno medio de comunicación.






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